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Territorio sólo ve «viable» conservar 4.000 hectáreas de huerta de las 8.500 que quedan
La conselleria propone integrarla en el desarrollo urbanístico del área metropolitana
levante - 6-3-2006
Laura Ballester, Valencia
La
Conselleria de Territorio y Vivienda sólo considera viable la
conservación de entre 4.000 y 5.000 hectáreas (ha) de huerta que
representan la mitad de las 8.500 ha que restaban en el año 2000, según
se revela en el Informe al Gobierno Valenciano sobre la protección y
conservación de la huerta de Valencia.
El diagnóstico es taxativo. «Partiendo del supuesto de
que casi la mitad de la superficie actual de la huerta por su
situación, entorno y grado de fraccionamiento es, en principio, de
difícil viabilidad, la cifra de 4.000-5.000 ha es la más ajustada a sus
posibilidades reales de conservación», señala el informe interno de
Territorio. Y añade una curiosa afirmación: «Suponiendo que el ritmo
urbanizador de la última década se mantenga en el futuro, en apenas dos
décadas podría recuperarse totalmente para el disfrute de la
colectividad la huerta metropolitana de mayor valor».
Para afrontar la espinosa cuestión de la protección de la huerta,
Territorio refleja en el informe tres posibles «modelos de
intervención». De una parte estaría el modelo «tendencial». Se
caracteriza por «mantener la protección formal de la huerta en el
planeamiento urbanístico municipal, reclasificando puntualmente los
suelos no urbanizables a medida que los ayuntamientos se plantean su
ocupación». Territorio descarta este modelo porque la administración
sólo puede tener una actitud «reactiva», a través de las declaraciones
de impacto. Y son actuaciones puntuales «que carecen de una perspectiva
global sin un marco general que dé coherencia a este proceso de
protección. La persistencia de este modelo produce la paulatina
desaparición de la huerta metropolitana».
El segundo modelo barajado sería el «intervencionista» que
supondría «congelar el status quo actual. Implicaría una protección
extensiva a toda la huerta existente, con independencia de sus
diferentes valores y situaciones y un mantenimiento forzado de las
condiciones socioeconómicas actuales». Territorio rechaza de plano esta
posibilidad. «Resultaría insostenible por la presión que produciría en
la expansión urbanística que quedaría cercenada en muchos años. También
desde el punto de vista social y económico porque no se plantea la
necesaria adecuación de las actividades y usuarios de esta zona a las
nuevas realidades y demandas sociales del área metropolitana». Se
añade, además, una sorprendente propuesta. «La única manera de
introducir una cierta coherencia en este modelo intervencionista sería
plantearse adquirir la totalidad de los terrenos a proteger a cargo de
los presupuestos de la administración pública». Territorio calcula, en
base a los precios de expropiación, que adquirir los terrenos de huerta
protegidos costaría «más de 4.000 millones de euros, casi tres veces el
total del presupuesto de inversiones de la Generalitat».
Modelo de «integración»
Finalmente, Territorio describe el «modelo de integración», por
el que apuesta el departamento de Rafael Blasco. «Se trata de integrar
la huerta en el desarrollo urbanístico y territorial del área
metropolitana, preservando y potenciando determinados valores, e
incorporando nuevas funciones territoriales que no tienen por qué
coincidir con las que ha desempeñado históricamente». Con este modelo
la administración autonómica adopta «una posición activa» que dirige
«el proceso de protección» y «hace partícipe del aprovechamiento
urbanístico a los propietarios y usuarios de estos suelos». Según el
documento, «sólo este modelo está en condiciones de garantizar la
viabilidad social, económica y ambiental de la conservación de la
huerta».





